Desaprender para liderar colectivamente

Research

¿Qué es un programa de liderazgo y competitividad global? Desde que supe de su existencia no pude dejar de preguntarme esta pregunta. Así fue que en el 2016 postulé al programa de la Universidad de Georgetown que creo e incentiva hace 11 años el Latin American Board.

Luego de varias instancias y entrevistas, en noviembre llegó la esperada confirmación de que sería parte de la cohorte 2017. En ese momento sentía que necesitaba tener un espacio de aprendizaje nuevamente, que después de tantos años de trabajar y crear proyectos de innovación y tecnología, la apuesta debía ser volver a estudiar. Lo que implica a veces un acto de vulnerabilidad, de vaciarse para poder aprender, de decir la frase que tanto evitamos y condenamos: No sé.

Restart your ideas

El programa cuenta con algunos ejes como: Política, Sociedad Civil, Desarrollo de Liderazgo personal, Negocios e Innovación. Sin embargo, cada clase, reunión o visita, es un universo donde cada uno de esos ejes se desglosa y cobra un nuevo sentido. Pero de esos sentidos que te obligan a ser parte de la definición, a abandonar los juzgamientos, las definiciones de libro, la crítica vacía.

Algo anticipaba el currículo de GCL (Global Competitiviness Leadership Program): el énfasis está en conceptos concretos y herramientas prácticas. La acción debe ser el eje transversal.

Además, el vértigo de llegar a Washington DC, en un momento de profundo cambio para el mundo y estar en uno de los escenarios vitales, se convirtió sin querer en parte del contenido a aprender.

GCL cuenta con otro punto de inflexión: la experiencia inmersiva con 36 jóvenes valientes y desafiantes de toda la región. Con ellos la convivencia fue y es todo el tiempo aprendizaje. A la distancia es cuando confirmas que te llevas hermanos, de esos que al mirar te reconoces en los sueños, las derrotas, los miedos y la inconformidad por lo injusto y ante eso una respuesta: hacer y hacer con convicción…ahora no solo no estás más sola, sino que hay otros que te alientan y suben la vara por lo que podés hacer mejor, diferente, con la excelencia, conexión y transformación como herramientas (como nos enseñó una de nuestras profesoras HildaOchoa-Brillembourg). Te lo llevas para siempre.

Un proyecto, 36 proyectos

A través del programa hay un desafío: la creación de un proyecto, que también puede ser a innovación de uno existente. Para eso contábamos con mentores, tuve la suerte de tener a uno de nuestros profesores: Silverio Zebral (Head of Govt Innovation Unit at Organization of American States -OAS-),quien tuvo un gran compromiso en las revisiones de los entregables, generaba preguntas inquietantes y el desarrollo de ejercicios que validen el proyecto, como una teoría de cambio, los intercambios siempre se enriquecían con ejemplos de su propia experiencia en toda la región.

Durante el proyecto se empiezan a sumar piezas del rompecabezas: años de trabajo y búsquedas con los contenidos y metodologías de las clases, como las del Ricardo Terán, Robert Bies, Matthew Carnes, por mencionar algunos de los grandes educadores que tuvimos.

En mi caso fui construyendo un proyecto integral de formación en educación creativa con tecnología para futuros educadores: FIBO Hub. Más adelante les contaré más al respecto, pero de alguna manera pone en escena la siguiente idea: Sí los docentes son aquellos que deben formar a los nuevos profesionales: ¿Por qué no empezamos a innovar en esta profesión?

Para validar la propuesta, además realicé una encuesta: Educar con Tecnologías, la compartí por redes sociales durante una semana obtuve 144 respuestas de educadores de toda Argentina. Leer sus experiencias y necesidades fue revitalizar los objetivos del proyecto.

Sin embargo, este recorrido no hizo más que afirmar que cada vez que diseñamos un proyecto también nos estamos armando a nosotros, en contexto con Otros: nuestros propósitos y recorridos se condensan y dan nuevos resultados en un proceso creativo intenso y arriesgado. Pero es siempre lo que vale la pena y da sentido al saber teórico: construir algo nuevo que cambie la realidad de nuestra región.

Liderazgo regional

Otro eje transversal fueron las herramientas vinculadas al liderazgo, empezando por desarticular concepciones anquilosadas y verticalistas. Por el contrario, se profundizaba sobre el liderazgo adaptativo, creativo y colaborativo.

Todas las definiciones se vincularon a la innovación, como un valor y la fuente de la riqueza de las naciones. Ningún liderazgo es solitario, sí las cosas suceden es porque todos trabajaron con un mismo propósito.

¿Por qué no generamos innovación desde los conceptos de liderazgo creativo y colaborativo? Sin duda es más acorde a nuestro tiempo y a los desafíos que nos enfrentamos, donde todos son imprescindibles para crear soluciones sustentables.

GCL nos dejó una huella, fue una síntesis de nuestros saberes hasta ese momento, poder ponerlos en acción era un requisito en el proceso de selección. Pero también fue una oportunidad para movilizarnos, pensar colectivamente y poner en duda esos saberes que tanto nos orgullecían o habían sido el camino para poder ser lo que éramos hasta ese momento.

Pero ¿es lo que queremos para nuestros proyectos, ideas, países, región, presente y futuro? En un mundo veloz, interconectado, confuso y difuso a la vez las certezas son las decisiones que se toman en el actuar: en y cada uno de nuestros lugares cotidianos siempre podemos estar trabajando por la equidad, justicia y calidad desde la coherencia y transparencia. Pero nunca de modo solitario. Estoy segura que este es tan solo el inicio para nuestra gran camada 2017.

Gracias totales, sé que pasarán los meses y seguiré descubriendo más de lo que aprendí.

La publicación original se encuentra en Medium: Desaprender para liderar colectivamente