Clases

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DE CLASES Y ENSEÑANZAS

La enseñanza es una parte vital en todas las profesiones. Joseph Joubert decía que enseñar es aprender dos veces, ya que solo en la transmisión y en el encuentro con el Otro se genera una nueva resignificación del conocimiento. Se puede pensar que las clases son estáticas, que una vez que se planifican se agotan las estrategias creativas y lo demás es una implementación que sigue los pasos sin volverlos a cuestionar.

Pero la enseñanza es mucho más, incluso cuando se reitera una misma clase (desde los contenidos y la metodología)  el grupo es diferente, las preguntas de los estudiantes son otras, las trayectorias escolares son diversas. El desafío siempre es nuevo y nos acerca constantemente al abismo de la incertidumbre ¿cuántas veces interrogamos nuestros conocimientos ante la pregunta de un estudiante? Incluso pensamos qué formulación original y nos estimula a resolver rápidamente la respuesta. Ahí volvemos a encontrarnos con la convicción de que elegir enseñar es el mejor camino para aprender.

En la enseñanza hay que estar dispuesto al cambio, a la duda, a lo complejo, pero también a tener gratificaciones que exceden a lo material y se vinculan con los logros de los Otros, cuando lo vemos reflejado en la mirada y en las palabras de los estudiantes. Una vez entrevisté a una docente a punto de jubilarse, le pregunté en qué momento planificaba, cuándo seleccionaba el material de clase (por cierto sus propuestas se destacaban por su originalidad)…su respuesta fue contundente: no había división entre su profesión y su vida extra escuela, ser docente es ser docente las 24 horas. Es una manera de pensar y de estar en el mundo. Seguro muchos compartimos esa cosmovisión que esta colega supo expresar con gran capacidad de síntesis y naturalidad.

Enseñar sobre/con tecnologías

Todo cobra otro sentido cuando el campo del conocimiento que optamos se caracteriza por la constante actualización, lo que se da específicamente con todo lo vinculado a la tecnología. A pesar de contar con ciertas bases, se trata de un campo  fluctuante, movedizo. A su vez, las aptitudes tecnológicas no solo pueden adquirirse a través de una lectura, hay que animarse a experimentar, testear, probar, equivocarse ¿cómo podemos enseñar la importancia de las simulaciones si nunca diseñamos/desarrollamos/trabajamos con una?

Tanto cuando realizaba las prácticas en las clases de danza clásica, como cuando observaba las de mi pareja pedagógica aprendí mucho de esa experiencia necesaria antes de enseñar cualquier conocimiento ¿se imaginan un profesor de danza que nunca haya estado arriba de un escenario? El idioma de la danza es terriblemente encriptado, no solo por usar en el lenguaje diario el idioma francés, sino porque lo que se transmite a veces tiene que ver con una emoción que hay que generar en el público, con un músculo que hay que articular para quedar en perfecto equilibrio sobre las yemas de los dedos.

Las clases pueden tener diferentes formatos: desde instancias de formación como capacitaciones puntuales, donde el tiempo y el espacio es acotado y condensado; propuestas virtuales, donde la interacción es un factor fundamental; o las clases presenciales, en donde lo emergente marca el pulso y las condiciones materiales, incluso de la agenda que se prevé para ese cuatrimestre.

Además de las clases en las escuelas intensificadas en artes, mis primeras experiencias tuvieron que ver con formaciones puntuales para docentes y directivos de diferentes puntos del país, en diversos temas: desde promoción de la lectura por placer, hasta proyectos de tecnología. Poder interpelar y reconocer la experiencia previa, detectar las necesidades locales y construir un vínculo para cargar de sentido ese conocimiento nuevo, es el aprendizaje que me llevo de estos espacios pero que también se aplican a todos los formatos de enseñanza.

Las clases hoy

Negar la llegada de las tecnologías al aula es querer tapar el sol con la mano. Sin duda se recordará este tiempo como aquel en donde las viejas fórmulas y los roles / organigramas tradicionales fueron puestos en revisión. En este proceso mis prácticas de enseñanza se acercan a estas experiencias, en donde en algún sentido todo está en construcción, incluso para finalmente volver a poner en valor propuestas que se han descartado en los vaivenes de las últimas reformas y modas educativas.

Como profesora tutora, realicé distintos cursos a distancia para facultades y universidades. Pero en 2011 fui convocada en el Diploma Superior de Curriculum y prácticas escolares en contexto en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales para estar a cargo de la cohorte una experiencia novedosa: una cohorte en la escuela de verano. Allí aprendí un nuevo rol de profesor en la modalidad a distancia. Uno que se recrea en cada encuentro mensual, que se piensa y diseña con un grupo de colegas que propone todo el tiempo abordar las preocupaciones actuales, generar nuevas instancias de aprendizaje para los cursantes. Un ejemplo: en 2013 implementamos un renovado taller de blog para articular con los conocimientos que se presentan y que cada cursante generé su propia plataforma de contenidos e intereses.

Además de realizar tareas de adscripción desde el 2010 para las materias Evaluación de programas y proyectos y Fundamentos de Tecnología Educativa en la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires), conocí allí al equipo EduTrama con quienes no solo trabajamos en investigación de buenas prácticas de enseñanza del Programa Conectar Igualdad, sino que desarrollamos una propuesta innovadora de formación en TIC para docentes de todo el país.

En el 2012 concursé para el cargo de profesor ayudante de primera para la materia Informática y educación en la misma casa de estudios. Esta es una de las experiencias más motivantes, no solo porque la mayoría  de la carga horaria sucede en un espacio muy diferente a una la clase tradicional en la facultad: la sala de computación, lo que genera un acercamiento novedoso al conocimiento para este perfil de estudiantes.

En un camino inverso al tradicional, primero se propone una parte práctica en donde lo primordial es poder experimentar con programas, explorar diseños de software novedosos y actuales, así como también conocer los primeros desarrollos que unieron el campo de la educación con la informática. Posteriormente se resignifican e incluso cuestionan estos saberes en la clase teórica, en donde los textos recuperan las voces de expertos. Y ya sobre la base de un conocimiento previo, los estudiantes generan un dialogo fluido con los conceptos.

Con el paso de los años más estudiantes se interesan por este espacio, no solo para optar como profesión a futuro, sino para mejorar sus prácticas como docentes y estudiantes. Recuperando estas inquietudes, en el 2013 realizamos unos créditos de campo e investigación con gratos resultados, que fueron intercambiados en el Congreso de Docencia Universitaria (UBA) [Ver Ponencia: Aproximación a la definición de los perfiles profesionales vinculados a las TIC…].

Legado en reinvención

En el camino de la docencia, lo más valioso es compartir con equipos de colegas estas enseñanzas, proyectar cambios y trabajar día a día con la convicción de que es posible mejorar nuestra tarea. Elliot Eisner decía: “El objetivo último de la educación es permitir a las personas convertirse en protagonistas de su propia educación y a través de ese proceso reinventarse continuamente“.  Esa frase caracteriza a estos colegas a quienes les debo y agradezco el entusiasmo y los saberes compartidos.

Para multiplicar esta huella es que en la sección de Recursos me propongo acercar a otros colegas algunos de los materiales recomendados, producciones y propuestas en diseño y desarrollo. En esa búsqueda no siempre se dará con los formatos tradicionales, se encontrarán además claves que esperan responder a las necesidades de los escenarios educativos contemporáneos.